JAÉN : Iglesia de la Magdalena.  El Lagarto.

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   El casco antiguo de Jaén se extiende desde el barrio de la Magdalena, en la falda del cerro del Castillo, hasta San Ildefonso.  El barrio de la Magdalena es, sin duda, el más popular de la ciudad.
   La iglesia, en la Plaza de la Magdalena, fue en su origen una mezquita del s. VIII, de la que aun conserva numerosos vestigios, entre ellos, la torre, antiguo alminar, y el patio contiguo.  Por su origen, es la iglesia más antigua de Jaén.  La fachada –estilo gótico isabelino– es del s. XVI.  Fue felizmente recuperada y restaurada en los años 70.

   Cerca de la Iglesia, entre esta y el antiguo Convento de Santo Domingo, encontramos el monumento al Lagarto de la Magdalena, que nos recuerda una antigua leyenda muy popular en Jaén.

   Cuentan que, hace mucho tiempo –la leyenda es anterior al s. XVII– apareció cerca de la fuente del barrio un enorme lagarto que se comía las ovejas de los alrededores e incluso a quienes iban a buscar agua.  Atemorizados, los del barrio intentaron una solución.
   Unos cuentan que fue un preso, condenado a muerte, que pidió el perdón de su pena a cambio de matar al lagarto.  Para ello cogió un saco de panes y un saco de pólvora; se fue a la guarida del lagarto y empezó a echar una hilera de panes; el lagarto salió y se los fue comiendo uno tras otro.  Cuando llegó a la Plaza de San Ildefonso le echó el saco de pólvora, el lagarto lo engulló y explotó.
   Otros hablan de un pastor que, enfurecido por que el lagarto se comía sus ovejas, cogió una oveja, la mato, la rellenó con yesca encendida y así se la echó al lagarto, que enseguida se la tragó y murió con las tripas abrasadas.
   Por último, hay quienes dicen que los vecinos fueron a pedirle ayuda a un valiente caballero.  Este tomó su espada, se puso una armadura hecha de espejos y así fue en busca del lagarto.  Cuando el lagarto iba a atacarle, el sol se reflejó en los espejos y el lagarto quedó cegado, momento que aprovechó el caballero para atravesarlo con su espada.
   Las dos primeras versiones, entremezcladas, dieron origen al dicho popular "reventar como el Lagarto de la Malena (Magdalena)" que se usa como maldición o como advertencia cuando alguien en alguna ocasión se pone a come excesivamente.

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